Sabías que tu energía s3xu4l es como el agua?
- element wix
- 10 jun
- 2 min de lectura
Fluye lento, con calma, pero también con una fuerza poderosa.

La energía sexual femenina ha sido comparada durante siglos con el agua Y no es una comparación casual.
En distintas tradiciones taoístas, el cuerpo de la mujer es entendido como un cuerpo profundamente sensible al ritmo, a la conexión y a la presencia. El agua no responde a la fuerza ni a la prisa. Necesita espacio para moverse, tiempo para calentarse y seguridad para fluir.
De hecho, muchos textos taoístas describen la energía femenina como una energía que se expande lentamente, pero que cuando despierta plenamente, puede ser intensa, profunda y enormemente poderosa . Y aunque estas enseñanzas son ancestrales, hoy también encontramos puntos de encuentro con lo que sabemos desde la sexología y la neurociencia.
El deseo femenino, en muchas mujeres, suele estar profundamente influenciado por el contexto emocional, la conexión, la relajación del sistema nervioso y la calidad del vínculo. Por eso las largas preliminares no son un “extra” ni un simple paso antes del acto sexual.Son parte fundamental de la experiencia erótica.
El cuerpo femenino generalmente necesita más tiempo para aumentar la irrigación sanguínea, lubricarse, relajarse y entrar realmente en estado de placer. Cuando todo ocurre demasiado rápido, muchas veces el cuerpo aún no alcanza a sentirse disponible, seguro o conectado.
Y aquí hay algo importante: el placer no comienza solo con el contacto físico.Comienza mucho antes.
Empieza en la mirada, en las palabras, en la sensación de confianza, en sentirnos deseadas sin presión, en la presencia genuina del otro. El erotismo femenino suele construirse desde múltiples capas emocionales, corporales y energéticas.
Por eso el ritmo importa tanto.
Un ritmo pausado, constante y respetuoso permite que el cuerpo deje de estar en alerta y pueda abrirse verdaderamente al disfrute. Y cuando eso ocurre, la experiencia cambia por completo: hay más sensibilidad, más conexión con el cuerpo, más profundidad emocional y una intimidad mucho más auténtica . También creo que muchas mujeres crecimos desconectadas de nuestros propios tiempos corporales. Aprendimos a adaptarnos al ritmo externo, a acelerar procesos o incluso a sentir culpa por necesitar más tiempo para excitarnos o conectar con el placer.
Pero la sexualidad femenina no está diseñada para funcionar desde la rapidez o la exigencia.Está mucho más cerca del fluir que del rendimiento.Y comprender esto puede transformar profundamente la manera en que vivimos nuestra sexualidad: con más conciencia, más presencia, menos presión y mucha más conexión con nosotras mismas.
Estoy convencida que no hay nada “incorrecto” en nuestro cuerpo.Estoy convenida que simplemente necesitamos volver a escuchar nuestros propios ritmos y atravernos a volver a lo auténtico que nos habita, entender todos nuestros ritmos, que no somos un ritmo único y que también existen matices de acuerdo a nuestras propias necesidades.
Cuéntame, que te parece?
Con Amor
Pame Cruz.


Comentarios